No me gustan los portales de autoedición.
Por ejemplo, si un día me levanto, y lo primero que se me viene a la cabeza es esto: “Me gustan los portales de autoedición”, tú, lector 217º y tú, lectora 271º podríais tildarme de terrorista editorial o de obseso. También de gilipollas por pensar eso recién levantado. O no. No lo sé. No opines, u opina o haz el pino.
Desconozco cuál es tu posición con respecto a estas setas que empiezan a proliferar en Internet con banderas rotuladas de mediocridad; todas claman: “Publica tus libros gratis”. La frase, para empezar, contiene dos incoherencias evidentes: una, que los libros no pueden ser publicados porque se publica y se edita un original, un inédito, un manuscrito; un libro es lo publicado y dos, publicar no es gratis. La gratuidad no sólo engloba lo monetario, la peseta, el euro. Tu tiempo, tu espacio, tu ser, tu ver y oler.
Detesto los portales de autoedición.
Mi aversión está apuntalada. Cuando lanzo en público la frasecita, muchos me miran como idos. Cuando digo que la autoedición y la edición de libros en este tipo de portales es algo así como ser un terrorista editorial siempre lo hago con la alforja rebosante de argumentos. Ahora no me voy a explayar con las dos mil quinientos dieciocho razones que he ido coleccionando desde que me interesa la edición, pero sí que las tengo guardadas bajo llave porque algunas las iré rescatando en este blog: “No a la prostitución editorial”, “No al terrorismo editorial”
Edición frente a terrorismo editorial.
“Lamentamos comunicarle que el Consejo Editorial de Milésima Ediciones no ha aceptado su original por motivos de idoneidad con su filosofía editorial”.
O…
“Lamentamos comunicarle que el Consejo Editorial de Valazul Ediciones no ha aceptado su original porque es una auténtica mierda desde el punto de vista estilístico, gramatical y sintáctico. Recuerde, subraye la idea: tener un ordenador no le capacita para escribir con la misma regularidad con la que orina. Le aconsejamos que lo autoedite para cumplir así sus expectativas existenciales en algunos de los portales que se han creado para tales fines pero grábeselo a fuego, escribir no es redactar”.
Continuará…





