bernard louis

Archivo de Diciembre 2008

Terrorismo editorial (I)

In Milésima, Valazul on Diciembre 28, 2008 at 20:00

No me gustan los portales de autoedición.

Por ejemplo, si un día me levanto, y lo primero que se me viene a la cabeza es esto: “Me gustan los portales de autoedición”, tú, lector 217º y tú, lectora 271º podríais tildarme de terrorista editorial o de obseso. También de gilipollas por pensar eso recién levantado. O no. No lo sé. No opines, u opina o haz el pino.

Desconozco cuál es tu posición con respecto a estas setas que empiezan a proliferar en Internet con banderas rotuladas de mediocridad; todas claman: “Publica tus libros gratis”. La frase, para empezar, contiene dos incoherencias evidentes: una, que los libros no pueden ser publicados porque se publica y se edita un original, un inédito, un manuscrito; un libro es lo publicado y dos, publicar no es gratis. La gratuidad no sólo engloba lo monetario, la peseta, el euro. Tu tiempo, tu espacio, tu ser, tu ver y oler.

Detesto los portales de autoedición.

Mi aversión está apuntalada. Cuando lanzo en público la frasecita, muchos me miran como idos. Cuando digo que la autoedición y la edición de libros en este tipo de portales es algo así como ser un terrorista editorial siempre lo hago con la alforja rebosante de argumentos. Ahora no me voy a explayar con las dos mil quinientos dieciocho razones que he ido coleccionando desde que me interesa la edición, pero sí que las tengo guardadas bajo llave porque algunas las iré rescatando en este blog: “No a la prostitución editorial”, “No al terrorismo editorial”

Edición frente a terrorismo editorial.

“Lamentamos comunicarle que el Consejo Editorial de Milésima Ediciones no ha aceptado su original por motivos de idoneidad con su filosofía editorial”.

O…

“Lamentamos comunicarle que el Consejo Editorial de Valazul Ediciones no ha aceptado su original porque es una auténtica mierda desde el punto de vista estilístico, gramatical y sintáctico. Recuerde, subraye la idea: tener un ordenador no le capacita para escribir con la misma regularidad con la que orina. Le aconsejamos que lo autoedite para cumplir así sus expectativas existenciales en algunos de los portales que se han creado para tales fines pero grábeselo a fuego, escribir no es redactar”.

Continuará…

Imagen de Herbert Klamming. Buchhalter 3.

Aborto de lecturas

In Alberto Olmos, Carlos Rubio, Lengua de Trapo, Muchnick, Rafael Reig, Tanizaki on Diciembre 24, 2008 at 14:12

Dispongo de 43 minutos para redactar esta entrada. El equipo de música reproduce Canciones de Cuna de autores clásicos. Me gustan hasta a mí. Rodrigo sigue durmiendo pero cuando se despierte estará hambriento. Fruta y batidora. Ya me relamo. Voy olvidando el pudor al escribir aunque no soy escritor pero tengo algo editado que no muestro por pudor, por pura vergüenza.

Estoy sentado en una silla verde fosforita de Ikea. El portátil está sobre una mesa azul fosforito también de Ikea. Frente a mi tengo a mi otra hija, Lidia, con su ordenador de juguete a la que no he conseguido convencer para que me dejara el sillón cómodo y de papá. Ella está con su portátil de juguete porque yo estoy con el portátil de papá. Imitan todo. Por eso ella lee también demasiado. Yo pienso: “Que se espabilen sus compañeros de clase”. “No, sus papás”. Sus compañeros no tienen ninguna culpa de tener a unos padres que no leen. A lo que iba.
Tengo cuatro libros encima de mi escritorio que pensaba devorar antes del 7 de enero que es cuando empiezo a trabajar de nuevo. Ahora me río. Estas navidades estoy enclaustrado en casa y hacendoso con mis hijos. Bueno, también es verdad, no es lo mismo vestir a una señorita que vestir a una señorita y un señorito con horas preestablecidas para comer y salir de casa para ver cómo los demás gastan y tú sólo saboreas un café cortado en una cafetería repleta de bisones y gentes que ríen. Sólo te queda la sonrisa de tu hija que tiene cinco años cuando ve siete luces de bajo consumo dispuestas en forma de campana -que no suena, que no tiene badajo, que es ecológica…- y un juguete Made in China.
Cuatro libros. Sigo. El primero es de Alberto Olmos en una edición que no me gusta: El talento de los demás. No compré la edición de Lengua de trapo porque no la tenían en la librería de José Luis, el dueño de Metrópolis. Sí tenían la edición de Punto de Lectura que es la de Santillana. Cuando sea editor no consentiré que prostituyan así a un libro de mi editorial. Es una pena. Papel de mala calidad, una portada que no dice nada, en definitiva, algo muy similar a un periódico. Pero no lo voy a tirar; es el que he comprado y es de Alberto Olmos. Si no, lo regalaba. Regalo libros a mis mejores amigos lectores.  Los otros tres títulos los saqué en préstamo de la Biblioteca Pública. Los enumero: el primero es de Carlos Rubio y se titula Claves y Textos de la Literatura japonesa (Cátedra, 2007); el segundo es de Rafael Reig, Sangre a borbotones (Lengua de Trapo, 2002) y el tercero, que es  el que preveo que voy a leer junto con el de Alberto Olmos, es de Junichiro Tanizaki y se titula La llave (Muchnik Editores, 2002).
Que aparezca aquí Tanizaki es culpa de un cuento que leí hace poco en la revista Quimera. Lo cito en otro blog que tengo oculto y me gustó tanto que lo puse en la cola de lectura con preferencia. Por ser japonés y porque yo a todo lo japonés le tengo mucho respeto. Un respeto de ciudadano. No estoy en Japón porque está lejos. He pensado muchas veces viajar a Japón más que nada para comprobar cómo integran la tecnología que aquí nos llega fabricada por ellos. Me estoy subiendo a las ramas. O me estoy llendo por ellas, que es lo mismo. Sigo con Tanizaki. El cuento se titula Historia de la mujer convertida en mono. Tanto me embelesó que creo que voy a ser un lector de todo lo que este autor tenga editado en castellano. Lo que no esté editado ya me encargaré de hacerlo yo, claro, si las rapaces no me lo quitan antes. 
Ya está, se acabo todo. Rodrigo balbucea. No han pasado ni quince minutos desde que empecé a redactar esta entrada. Ya buscaré una imagen para el post. Lidia se ha puesto a contarle un cuento. Yo me voy a la cocina a fumar y a pensar cómo elaborar la papilla de frutas. Si le echo hoy más pera o más plátano. Si le exprimo una naranja o dos. No sé, voy a la cocina. 
Feliz Navidad (pollos)

Editorial Milésima & Proyecto cultural

In Marzal, Milésima on Diciembre 17, 2008 at 23:57

No he contado las editoriales que existen en España. No, no las he contado porque el registro que arroja la agencia del ISBN acumula más de mil (su consulta devuelve más de 1.000 resultados. Se recomienda que acote la misma -yo me río con esta frase-) y el tiempo libre lo empleo en contarme los pelos del brazo. Los canos me los tinto. Pero Milésima es la milésima, de eso no tengo ninguna duda.

Internet ofrecerá en tiempo real el desarrollo y maduración de este nuevo proyecto editorial. Internet es así de versátil. A alguien se le tenía que ocurrir la feliz idea de exponer en un blog cómo crece una editorial. En el blog de la editorial Milésima algo dirán porque eso dice el mail que he recibido. Y describiendo todas sus etapas, desde la recepción de originales hasta la discusión que tendrán con el distribuidor de la zona sur. Y ese misterio que nadie ha resuelto: ¿cuándo se le echa la sal?, ¿cuándo el peregil?, ¿por qué ese autor con cara de lenteja quiere 2000 euros más de anticipo y por qué ese otro con prosa lúcida y vital para el proyecto cultural sólo te pide quinientos setenta y cinco con dos céntimos? Los misterios de la edición por fin serán expuestos en directo.

Me piden que les de publicidad desde este blog. Yo, encantado. ¿No lo iba a estar? Y tú, lector de este blog, ¿escribes, trabajas, estudias? Bien, si escribes piénsatelo. ¿Aún no te has atrevido a enviar nada óptimo a ninguna editorial? ¿Sabes que sólo tienes una vida?

Un proyecto cultural más. Bueno, uno más no, el milésimo. Todos los proyectos tienen algo que les caracteriza y hasta que alcancemos a verlos entre los stands de las ferias internacionales buscando autores para su proyecto cultural, dicen que irán de la mano. Porque son cuatro co-editores, o cuatro amigos, o dos socias y dos socios, o cuatro locos que no saben que estamos atravesando una crisis. En definitiva, que lo van a intentar como decía Marzal con cojones duros. ¿No conocéis ese poema? Lástima.

Una editorial fruto del reventón de cuatro ollas con demasiadas inquietudes literarias no editadas aún, con un proyecto cultural y vital tan necesario para copar la plenitud profesional, que no podían dejar pasar.

Su web -y su logo-, me comentan, está en construcción y hasta que no depositen las primeras maquetas en el horno de producción no la presentarán en sociedad, pero aquí, en internet. Mientras tanto, usarán el blog que aquí presento con la finalidad de tantear al lector inteligente y al autor original. Ahora precisan originales originales -¿cacofonía?-.

Ellos y ellas, ellas y ellos quieren manuscritos que insulten por su originalidad y calidad literaria. Pero que insulten de verdad.

Ya no cuento más. Desde ahora, si queréis saber más, visitad su blog.

¡Suerte, milésimos!

Entrevista a Plutón

In El gaviero, Impedimenta, Libros del Asteroide, Maxwell, Nórdica, Pepitas de Calabaza, Periférica on Diciembre 14, 2008 at 01:11

(En Caronte sí se escucha a Beethoven porque yo escucho su sinfonía número 2 mientras escribo)

La edición independiente siempre había tenido una gran semejanza con Plutón: estaba muy lejos del sol. Después piensas en Plutón, pobre. Era enano y acabó sin la herencia que tenía preparada el Sistema Solar para él. Así comienza un post en Desóxido.

Después de leer la entrevista que Vicente Luis Mora ha subido a su blog, Plutón dice muchas cosas:

1. Eligen autores sin pensar en libreros, distribuidores, críticos y bancos. Ufff.

2. Muchos plutones eligen autores extranjeros porque son más baratos. Los nacionales cuestan anticipos altos y ya que son enanos -dicen- no pueden invertir en ellos. Joder, pero son buenos, más chulos incluso que los extranjeros. ¡Cobardes! Excepciones hay, siempre hay excepciones.

3. Tienen la última palabra en elegir sus títulos y por tanto su libertad. Olé.

4. Otro plutón elige libros sin mirar la cuenta de resultados. Come lentejas todos los días, pienso.

5. Crean colecciones como proyectos culturales. Me fascina este punto. Es cinco y es impar.

6. Como me ocurre a mí, siento la necesidad de ser editor. ¿Por qué? because aún no están editados muchos autores extranjeros que considero básicos por su repercusión en otros tantos autores extranjeros y nacionales que sí han sido traducidos, editados, ¿prostituidos?

7. Editan autores que provocan. Alguien tiene por ahí algún inédito -y nacional- que retumbará; será como una badajada. ¿Se partirá la campana en dos? Shhhhh.

8. Tajante afirmación: “No publico para hacerme rico”.

9. Aportar un libro para un plutón suele ser aportar un proyecto cultural -ya lo he dicho- y además, “un punto de vista estético que falta”.

10. “Hay que tener un estado de cuentas notable para lanzarse alegremente a la publicación de novles”. Cuánta contradicción encuentro en esta sentencia. No existe editorial que sin basarse en un premio publique a noveles-badajos. Así, a bote pronto, os podría dar la dirección del blog de dos noveles que están en el punto de mira. Lo sé a ciencia cierta. Pero no lo voy a hacer. Tengo que alimentar mi ego como editor primerizo.

11. Apostillo. Un editor además de ser un “lector apasionado y crítico” debe ser un escritor, aunque sea de dos líneas al día. Como referente tengo a William Maxwell, el editor perfecto.

12. El catálogo de una editorial debe ser el libro más importante de un editor. Los libros malos hablan mal de los editores y el catálogo describe la vida de un editor Otra cita extraída de la entrevista.

13. No hablo del libro electrónico. Tuve una pda y un reader y eso es insufrible. Cuando llegue a los cuarenta quizás. Ahora con la Blackberry tengo suficiente para sólo leer blogs.

14. Hoy es 14 de diciembre y ayer leí la entrevista aquí: Blog de Vicente Luis Mora. Gracias, Vicente.

Bien, todo esto lo dicen y bisbisean los editores plutónicos de: Periférica, Impedimenta, Nórdica y Libros del Asteroide. He dicho los plutónicos. Empiezan paulatinamente a crecer y por tanto a dejar de ser enanos. Me pregunto qué pensaran los de la luna de Plutón, Caronte. Esos también tienen que decir que están muy lejos del sol pero nadie les pregunta y son los que cada día me interesan más. Dos ejemplos: Pepitas y El Gaviero. ¿Quién los va a entrevistar?

Libros favoritos 2008

In Giono, Hermano Cerdo, Vila-Matas on Diciembre 13, 2008 at 00:23

Nunca he sido capaz de mostrar cosas a la gente. Es curioso. Siempre me han reprochado por eso. Dicen: “Nadie ve lo que tú significas”.

Jean Giono en La alegría del deseo del hombre.
Tampoco, yo tampoco. Ahora muestro la manera en que quedó configurado -en una de las doscientas diecisiete moleskines que tengo- el contenido del correo que les envié a los Hermanos Cerdos: mis libros favoritos. Falta uno de Vila-Matas. Pero como no me he decidido a decir cuál de los cuatro que he devorado me gusta más, no lo explicito. Habla tanta gente de él que… En fin, el año no ha dado para más favoritos.
(Para leer las páginas, pinchad sobre la imagen)

Lecturas Favoritas 2008 página 1

Lecturas Favoritas página 2

Lecturas Favoritas página 3

Y el Hermano Cerdo, al que seguro Orwell estudió, acaba de subir lo escrito en la Moleskine.
Gracias, Hermano Cerdo.

Tonto el último

In Hermano Cerdo on Diciembre 10, 2008 at 11:40

Aquí se suele decir, ¡tonto el último!

Nueva revista de Literatura. ¡Transatlántica!

In Letral, Neuman, Piglia, Ángel Esteban on Diciembre 7, 2008 at 00:49


Me hace llegar mi amigo Ángel Esteban el primer número de la Revista Letral. Se define en su subtítulo como una Revista Electrónica de Estudios Transatlánticos de Literatura.
Ángel es profesor en la Universidad de Granada aunque siempre que contacto con él vía electrónica me cuenta que está en tal o cual universidad americana dando alguna conferencia sobre algún autor, desde hoy, transatlántico. Suena bien, eso de autor transatlántico.
Hará unos meses, Ángel escribió también un interesante artículo sobre Guillermo Cabrera Infante en la Revista Quimera. De Letral es Redactor Jefe y llevando desde ese puesto parte del timón de la revista sólo le auguró a Letral buen crucero.
La he hojeado y creo que seré asiduo a todas las secciones pero afino; seré visitante cansino de las secciones Transversales, Entrevistas y Reseñas. En este primer número y en Transversales, qué poderío, Siete Comienzos (inéditos) de Ricardo Piglia, un relato de Andrés Neuman y tres poemas de tres autores que no conocía.
El formato de descarga es similar a revistas como Narrativas y Tijeretazos. Eso sí, su diseño me parece más universitario.
Ángel me ha pedido difusión. Yo os la pido a vosotros. Gracias.
Ángel, desde aquí, ¡larga vida a Letral!

Trenes hacia Tokio. Sin más.

In Alberto Olmos, Azorín, Lengua de Trapo, Martín Santos on Diciembre 3, 2008 at 23:18


Dos días. Los Trenes hacia Tokio (Lengua de Trapo, 2006) tardan dos días en llegar. Son sólo 190 páginas. A Alberto Olmos le sienta mucho mejor la barba, como a mí. Estuve a punto de no leer el libro por la foto de Desirée Rubio de Marzo y Abril que el editor había incluido en la solapa de la cubierta. Cara de niño bueno. No, y no. Con barba, como la foto que aparece en la solapa de la cubierta de Tatami (Lengua de Trapo, 2008) y que es de María García Abril, Alberto Olmos sí tiene cara de escritor. Ahora en su blog está razonando muy bien sobre qué es ser escritor. A mí me fascina cómo escribe este gachó. Mientras leía el libro me he hecho muchas preguntas tales como: ¿Azorín tenía barba? ¿Martín Santos tenía barba? Las anécdotas, ¿tienen barba? Trenes hacia Tokio tiene dos subordinadas y, joder, relativas. Parece sencillo escribir sin subordinadas pero yo animaría a los habitantes de la Tierra y de la Luna que se atrevieran a escribir sin subordinadas. La subordinada fomenta el pensamiento enrevesado. Y el pensamiento enrevesado carece de carga simbólica. A pesar de su aparente sencillez narrativa, Alberto Olmos roza las cotas de la genialidad en muchas de las oraciones simples que llenan los vagones del tren que va hacia Tokio. También me fascinan sus paradojas porque revientan el pensamiento lobotomizado que nos inyectan todos los días. Alberto Olmos fomenta la divergencia. Y fomentar la divergencia es considerar al lector como un ente inteligente. Me siento más inteligente después de leer a Alberto Olmos. Ahora pienso: si sus oraciones simples son capaces de reventar el conjunto de pensamientos lobotomizados que tenemos, no deben ser tan simples. Vale, sólo formalmente. Reventará alguna vena. Cosas mías…
Yo tuve una novia como Kokoro pero ella hoy tiene canas y yo no. Kokoro es un personaje de la novela. Después tuve dos platónicos Akikos. Akiko es el nombre de la japonesa guapa. También debía estar buena. Pero está casada y David, el protagonista-narrador, sólo sabe enseñar inglés a críos de 7 años. Yo también enseñé inglés a críos de 7 años y por eso me he sentido en algún momento identificado con el protagonista. Pero yo soy más guapo. O más feo, según se mire. Que me lo diga Akiko en japonés.
Podría seguir y seguir hablando de Trenes hacia Tokio pero ahora que llegan los Reyes Magos de Oriente, que viven muy cerca de Japón, rogad al camello para que dejen un hueco en sus zamarricos; ¿para qué? Para esta novela. Olmos no defrauda. Basta con que lean con asiduidad y con Google Reader su blog número uno y su blog número dos.
Enhorabuena, Alberto.
Otro lector que te considera autor de Literatura.

Imagen de Red Grooms. Tren 2007

Humor para hijos de puta

In Libros del Asteroide, Wagenstein on Diciembre 1, 2008 at 23:05



Un autor que decide relatar parte de su vida a la edad de setenta años ha de hacerlo convencido de que su causa, además de interesar a parte de la humanidad, es una causa capaz de atrapar al lector del barrio de una ciudad cualquiera. Ejemplo: Jaén.

Todo lo que cuenta Wagenstein en El Pentateuco de Isaac (Libros del Asteroide, 2008) es importante para aquellos lectores que aún sientan la necesidad de leer más sobre judíos, polacos, italianos y alemanes. Afirmar que es una novela de judíos y campos de concentración a muchos les hubiese llevado a decidir no leerla. Todos estamos hasta la coronilla de campos de concentración y guerras pero… Eso me hubiese ocurrido, si al escudriñar el libro, no hubiese leído la contracubierta. Soy, como se dice por aquí, pelín chuminoso y antes de comprar un libro aplico el verbo escudriñar en casi todos sus tiempos verbales, mas que nada por si alguien pregunta. Tengo mis criterios pero sobre todo, a lo que de verdad aspiro cuando compro un libro es a seguir siendo feliz y aprender, aprender, aprender. Pero claro, a mí me desconcertaban las parrafadas que escribían tanto los críticos como el encargado de redactar los anzuelos para el texto puesto que todos hacían uso de un término que no era consonante ni tenía ritmo: el humor. Y es que el término humor me costaba trabajo enmarcarlo en los sufridos campos semánticos del exterminio y de la guerra. Ha hecho falta leerla, en dos, tres días para comprender cómo se consigue conjugar y hacer música literaria mezclándolo todo. Sí, se podía y ese fue el único hilo del que pendía mi decisión para compra y arrojar sobre el mostrador del librero los 18,95 € que me costó.

Chistes que he hecho propios y mismas sensaciones que las que me produjo La lista de Schindler. Risas, perspectivas nuevas sobre un tema que pensaba manido, de verdad, lo juro, que pensaba que estaba tan manido como el tema de la Nuestra y Santa y Roja Guerra Civil que a mí, tengo que reconocerlo, me hubiese pillado en la Provenza francesa. Yo hubiese pasado de hacer el gilipollas. Sé lo que valía mi sangre. Lo que no sé es cómo hubiese reaccionado en un campo de concentración del Tercer Reich. Chascarillos hasta cierto punto. Hijos de puta…

Imagen de Kati Horna. Milicianos de la división Ascaso en Banastás (Huesca)- Bosque Carrascal. Preparando el rancho, cantando, tocando la guitarra y dando palmas. 1937