Archivo de Septiembre 2008
Y resultó…
In Valazul on Septiembre 21, 2008 at 22:56Que hablen los lectores.
In Valazul on Septiembre 19, 2008 at 21:49Después de varias semanas desbrozando algún que otro programa de diseño, los compañeros del grupo editorial Valazul (virtual y cibernético, no real) proponen para discutir estas tres portadas. No saben las ventas que se van a perder al no elegir una de las que he diseñado (broma). Me gustan las tres y necesitaría vuestra opinión más sincera porque son los lectores, al fin y al cabo, quienes deciden qué portadas son las que os arrastran de alguna manera a comprar un libro.
Los autores que aparecen en portada son algunos de los seleccionados pero son más. A ver cómo lo hacemos para que aparezcan todos. A mi me gustaría.
Gracias.
Cómo seducir a Dios
In Proscritos editorial on Septiembre 15, 2008 at 22:01Me hace llegar una compañera, y futura socia, el enlace de una nueva editorial. Nace otra editorial. No, aún no es la nuestra. Me ha parecido muy sugerente su comienzo porque el motor ha sido la web, nuestro querido internet, ese lazo que nos mantiene unidos sin saber ni cómo ni porqué. Os dejo la portada de su primer título y cómo no, su página web: Editorial Proscritos
First, first and first.
In Uncategorized on Septiembre 11, 2008 at 23:15Con todos sus defectos, con todas sus goteras, esta es la primera portada que diseño en mi vida y será propuesta a mis compañeros de máster para la colección de relatos que vamos a editar -en edición no venal-. Pero me da a mí que no caerá la breva.
Sacad los cuchillos. Lo que más vale, digan lo que digan, es la sinceridad. La sinceridad, cura depresiones.
Gracias, amigos lectores.
Sin lomo que estás
In 451 editores, Lengua de Trapo, Menéndez Salmón, Vila-Matas on Septiembre 10, 2008 at 23:34No hay color. Hoy he hecho un experimento. Algunos saben que estoy cursando un Máster en Edición (el del IUP, IUP, hurra). Inmersos en el módulo de Diseño Editorial se nos pide, a nuestro grupo editorial virtual, que diseñemos una portada para el libro que editaremos al finalizar el máster. (Aprovecho la cuña para que, si alguno de los lectores de este blog tiene algún relato interesante, ruego me lo envíe a mi dirección de correo: blumm217@gmail.com. El libro que editaremos es eso, una antología de relatos; entre los recibidos tenemos uno magnífico de Ricardo Menéndez Salmón, todo inédito y todo para nosotros. Ese, ya ha sido seleccionado de sopetón. De aquí surge –la vuelvo a nombrar- la correspondencia que originé con Vila-Matas y de la que algún día hablaré. Vaya cuña más larga).
A lo que iba. Hoy he hecho un experimento, repito. Diseñando portadas que estamos, unos con PhotoShop, otros con el Indesign y otros con el Ilustrator, no me ha quedado más remedio que perderme durante la última hora de la mañana en la Biblioteca Pública para comparar, ver y fichar algunas portadas interesantes, sus directrices en cuanto al diseño se refiere y su magia; esa magia que obliga a tirarse al libro como un lobo hambriento.
Conclusiones: no hay que diseñar portadas sino lomos. Los libros que entran como novedad a una librería sólo tienen cincuenta y tantos días para camelar al lector. Después, un libro –para el común de los lectores- queda reducido a un lomo. Pues bien, aún así, sólo dos editoriales han superado la prueba visual de recorrer con la vista el anaquel y detener mis ojos en el libro que visualmente me llamase tanto la atención para eso, para detenerme y hojearlo. Dos editoriales, sólo dos han conseguido lacear mi atención: Lengua de Trapo y 451 Editores. Magníficos lomos. Lomos llamados a convertir el libro entero en un objeto que pervive cuando se exilia de la mesa de novedades o sale del escaparate de la librería y de la biblioteca. El lomo es el único elemento exterior de un libro capaz, muchas veces, de resucitar la atención de un lector ávido de espontaneidad. Conclusión de editor primerizo. Después, están los lectores que por referencias literarias, pasan de lomos, contraportadas y portadas. Pero no os creáis. Basta ver una edición y otra de un mismo título y siempre elegiremos una. ¿Por qué?
El otoño editorial (y oficial)
In ABCD, Anagrama, Armas Marcelo, Babelia, Eugenio d´Ors, Gadir, Hegel, Pennac, Pombo, Vila-Matas on Septiembre 6, 2008 at 22:59Sigo mareado. Cita con el kiosko, compra de Babelia y ABCD. Soy fiel a Armas Marcelo y a las entrevistas de Babelia. Hoy, una muy interesante a Daniel Pennac. Lectura café y tabaco. Algunas notas. Cutter sobre la mesa, carpeta de recortes abierta, algunos subrayados, citas y más notas. Nadie es máquina, nadie es Dios pero ¿a quién no le tienta simular su esencia?
La rentrée littéraire oficial apabulla. Subrayo oficial. El subrayado es mío, ¿de quién sino? La oficialidad siempre la he relacionado con el concepto y la semántica que encierra la palabra burgués. Mi formación como historiador así me lo corrobora. Lo oficial es burgués y lo que no es burgués, por ese principio que, ya estableció Hegel, es revolucionario. Sí, la derecha e izquierda la inventó el alemán. Qué listo. Pero no generalizo. Bueno sí, me remito a las pruebas. Aunque puestos a pensar, editar independientemente tampoco resulta hoy incendiario. Pero observo un fenómeno: los editores han sacado los cuchillos y educadamente se hacen sangre. Todos quieren apuntarse al carro de la originalidad, al rescate del autor olvidado, del consagrado que, burgués ya por fina repostería editorial, tiende a reírse del novel. Hablo ahora de los vivos. El pastel ha olvidado sus comienzos: era trigo, después pan y qué ganas mostraba por entrar a un horno. Del escritor elaborado al antojo del editor capitalista -digan lo que digan algunos- empiezo a estar harto. Será por eso que desde hace ya algún tiempo busco mis lecturas en editoriales que no conoce ni Dios y que igual que las que tienen arcángeles, tienen tan buenos escritores en sus catálogos como las editoriales, vamos a llamarlas así ahora, que parecen elefantes con ganas de guerra. Y gordos.
Las lecturas de esta semana están programadas: Dietario Voluble de Vila-Matas (Anagrama, 2008) y Cuentos filosóficos de Eugenio d´Ors (Gadir, 2007). Ya os cuento porque yo trabajo pero también leo. Sí, ¿qué pasa? Es que no veo la tele.
PD: En Dietario Voluble ya he comprobado que Vila-Matas no hace mención a un correo que le escribí a finales del año pasado y que amablemente me contestó. Hace mención a otros pero no al mío. Qué coraje. Me río. Sólo me río. Algún día hablaré de esa mini correspondencia electrónica que mantuve con él para solicitarle el permiso de inclusión en un catálogo virtual de su título Extrañas notas de laboratorio. Ahí Vila-Matas me terminó de enganchar. Yo, que desconocía que no escribía cuentos… Con Pombo también osé corresponderme. De él nunca obtuve respuesta. Con lo que me gustaban sus novelas. Pombo era mi favorito hasta que apareción Enrique.
Buenas noches, amigos.
La bellota mental. Origen
In Asimov, Ende, Funambulista, Kovalski, Lem, Swift, Verne on Septiembre 5, 2008 at 22:58
Debería frecuentar más el futuro, me he dicho.
Me restan veinte páginas para acabarlo. No había leído nada de él porque era un autor que tenía catalogado de ciencia ficción y toda la ciencia ficción que he leído la debí leer en mi adolescencia porque ahora no sería capaz de citar a más de dos o tres autores. He de reconocer que la ciencia ficción me aburre, ahora me aburre. También reconozco que cuando leí a Momo mi vida cambió. ¿Es eso ciencia ficción? Sé que cambió aunque no sé en qué. Bueno, miento. La demostración más evidente de que algún cambio me produjo pudiera ser que, a día de hoy, no soy funcionario de ningún cuerpo del Estado.
Con otra historia sufrí. Con La Historia interminable sufrí y sufría por el protagonista, Bastian Baltasar Bux. No concebía como no actuaba para cambiar las cosas. Sólo esperaba a que ocurriesen. Con los marginados se sufre. Verne, Swift, Asimov, ya está, para mí en aquel entonces eso era ciencia ficción. Seguro que me acuerdo de alguno más cuando acabe de escribir este post. Aunque lo dudo.
Como he dicho antes, me restan veinte páginas para acabarlo. Es otro libro que recogí del anaquel de novedades de la Biblioteca Pública. Tengo que acabarlo mañana porque esta tarde me he comprado Dietario Voluble. ¿Sabéis de quién es? [risas frondosas]. Lo recogí del anaquel porque el libro no dejaba de sudar y porque había oído hablar de él en no recuerdo cuál revista. No lo suelo hacer pero esta vez lo hice: busqué en Internet información sobre él. A pesar de quedar clasificado en la Historia de la Literatura como autor de ciencia ficción doy fe de que entre mis manos tenía un libro que parecía ciencia ficción y sí, por el contrario, vida real, vida infantil y real. El Castillo Alto (Funambulista, 2006) es un libro que sorprende, por lo menos en mí lo ha hecho, por el uso de la primera persona. Primera persona tan poderosa como la fuerza de la historia que Lem relata sobre su infancia, repleta de recuerdos y de creatividad infantil. En este libro, por ejemplo, descubrí una de las perlas que ha quedado anotada en el bloc de notas; con permiso de Lem –que en paz descanse- : las bellotas ocupaban un lugar importante en mi vida mental. Sí, señor. No voy a destripar el libro. No suelo hablar del argumento de ningún libro. No suelo, digo.
Digo también, para acabar, que la editorial Funambulista describe El Castillo alto en su contraportada como una autobiografía de juventud. De infancia, corregiría yo.
Ahora sí, acabo. Y lo hago con unas palabras de Lem extraídas del libro. Como todas las citas, conmovedoras:
“Llegamos a este mundo confiando en que las cosas son como las vemos, en que lo que nuestros sentidos presencian es lo que ocurre, pero luego eso hace que, de alguna manera, los niños crezcan y que los adultos comiencen a morir”.
PD: aplauso para el traductor: Andrzej Kovalski
Moja tinta y mancha un blog
In Artículos on Septiembre 2, 2008 at 23:40Soy un bloguero, un empedernido creador de blogs. Ser bloguero y ser creador de blogs te desteta muy rápido del cuarto poder. El Estado no lo suele recomendar pero que zurzan al Estado. ¿No está ya licuado? ¿No fuma usted? Además, crear blogs trae dos consecuencias, que por evidentes, resulta vergonzoso exponerlas: te haces lector de blogs y escribes blogs. Inciso: si la unidad es el libro de trescientas páginas, servidor tiene sin editar cuatro libros compuestos de entradas a blogs. Algún día me atreveré a editarlos y me haré famoso. Ahora sólo soy un escritor de blogs que alampa crear otro a la vuelta de la esquina. El último lo creé hace dos días. Al anterior lo llamé Tricentésimo. Es el que hace el número trescientos; ahora, sobre la escena suenan los tacones de la señorita Hipérbole. Hoy lleva pantys. Hipérbole como nombre sería también un título original de blog. Sólo es una sugerencia. El anterior blog a Tricentésimo lo titulé Desóxido y lo subtitulé con una frase modificada de Stanislav Lem que extraje de su libro El Castillo alto (Funambulista, 2006): no sólo las bellotas, las ciruelas también ocupan un lugar importante en mi vida mental. Lem decía otra cosa, Lem escribía que las bellotas ocupaban un lugar importante en su vida mental. Puro parafraseo. Yo no soy Lem, yo sólo soy un escritor de blogs y de relatos y de artículos. También de cartas. Sí, sigo escribiendo cartas manuscritas con plumas de tinta negra. Las entradas que se escriben y componen un blog se asemejan a las cartas postales que uno escribía cuando no existía Internet. Como no existe destinatario conocido, en los blogs se hallan las cartas más originales que uno puede llegar a leer. El blog estimula a desconectar de la asfixiante realidad en la que nos han sumergido. El blog es la página de un libro, el fragmento de una vida, una opinión. Sería interesante que todo el mundo tuviese un blog. Soy fiel a unos cuantos. Las personas mejoran cuando escriben. No está demostrado. ¡Escribid, malditos, escribid vuestros retazos de realidad, de ficción y de vida! -diría ahora un Antonin Artaud o un personaje de Beckett o ¿por qué no de Jarry? También lo diría un editor con batea en mano y fiebre alta de oro.
Acabo. Reservo este párrafo para hablar de la crisis. Si no hablas hoy de crisis no existes. En los blogs también se habla de crisis. Buscas la opinión que te hace levitar y te la crees; y entras en éxtasis. El fenómeno también se conoce como comerle la oreja a…, oído incluido. El otro día me convenció lo que leí en el blog del escritor Montero Glez, autor de libro Manteca Colorá –el libro más robado de la historia-. El blog lleva por título La trinchera cósmica y tiene una entrada titulada “A eso del mediodía me arrojaron del camión del heno” en la que leí con regusto lo siguiente: cuando el capitalismo hace sus digestiones, al pueblo no le queda otra que pagar el banquete y oler los cuescos. La crisis la paga el pueblo pues para eso el pueblo compra el dinero a tan alto precio en las sucursales bancarias. Hay blogs que dicen las verdades en la cara. Créense un blog, háganme caso, antes de que se vaya la luz.
Bernardo Munuera Montero
Artículo publicado el 3 de septiembre en el Diario JAÉN






