Ahora que uno va pegado a las fachadas lo único que procura es que su sombra no se proyecte ni por delante ni por detrás. Mi sombra está domesticada y conoce bien y cien caminos de vuelta. Se vuelve muda, se acobarda y soy el único que le da vela en los entierros. Cuando protesta y quiere resurgir le digo que lleva razón pero le sugiero que se calle, que oscura como es y plana como parece lo mejor que puede hacer es seguir obediente, callada y sumisa. Pero estas cualidades harían de ella una sombra ideal y no lo es, para qué engañarles. Mi sombra no está del todo domesticada y cuando la saco a pasear le dan como ramalazos. Empieza a bandear de un extremo a otro de la calle como si fuese una sombra epiléptica a la que le da un extraño in promptu.
Existen itinerarios en Jaén que es mejor evitar porque la desmelenan. Mi sombra siempre ha sido una sombra exquisita y se ha negado, desde que nació, a ir solapada a fachadas donde las disonancias de estructura, color e ingenio son tan estridentes que la fuerzan a cruzar de acera para convencerme a mí también de que sus aspavientos no son candongas. Viene a decirme que llevarla por ahí es entraparla y resignarla a la pringue espiritual. Las sombras en verano, también tienen alma.
Y mi sombra lleva razón. Esta sombra que hoy personifico lleva mucha razón. Entre cientos de ejemplos sólo algunos muy cercanos al Ayuntamiento. Unos soportales, los de la calle Campanas, deslustrados, porque alguien permite que nuevos negocios decoren su fachada con un gusto chino chillón, donde el amarillo fosforescente no va a suplir ni la falta de peculio del jiennense medio ni el ingreso de más clientes al negocio. Otra moda que mi sombra se afana en mostrarme ha sido el revoltijo de letreros: que si metracrilato barato sin luces de neón mezclado en altura y continuidad con escudos heráldicos centenarios, que si pantallas luminosas partidas con fluorescentes vistos y fundidos –la moda-; que si promiscuidad entre estilos, el renacentista y el del arte pop; que si graffiti rupestre, en definitiva, cacofonías visuales; qué digo, estridencias visuales para una ciudad que aspira a que su Catedral sea patrimonio de 6.500 millones de personas. Qué tontería, de verdad.
Y mi sombra pregunta: ¿quién regula en esta santa ciudad el ordenamiento de fachadas, letreros y colorines? ¿El concejal de cultura, el de urbanismo, el de la línea verde? Yo quiero que alguien me responda, por favor, por el bienestar de mi sombra.
Sigamos cerca, muy cerca del Ayuntamiento. No hay nada más que ver qué aspecto tiene la oficina de turismo de Jaén. Qué poderío de fachada, comida siempre de porquería, qué luz irradia desde el interior que parece que en vez de vender turismo están vendiendo sardinas; qué traslúcidos sus cristales, qué orgullosa opacidad. Cuántos pequeños detalles son los que deshacen la imagen de una ciudad. Hoy la sombra que muestra Jaén es la sombra de lo que puede ser y no quiere, o no se gestiona de manera adecuada para que sea. Jaén es un subjuntivo de ciudad. Para cuándo ese Jaén que hoy no es.
Se calla mi sombra pero demando respuesta. Tengo derecho, tenemos. Quiero que Jaén sea lo que quiero que sea. La sombra de la desidia es alargada, como la de un ciprés al revés.
Bernardo Luis Munuera Montero
Publicado el 9 de julio en Diario JAÉN.
maria* escribio,
Julio 10, 2008 @ 8:50 am
Me va a ser difícil de explicar… Cuando lees un texto que esta muy bien escrito parece que las palabras se sucedan en un orden, con ritmo, como una poesía. Es como si alguien te recitara el alfabeto, que las palabras no debieran estar dispuestas jamás de ninguna otra forma.
Brillante.
bernard louis escribio,
Julio 11, 2008 @ 12:48 pm
Muchas gracias, María por tu comentario. Pero, bueno, uno se esfuerza en hilar más o menos bien a las niñas, a las palabras para que no se peleen.
ubedeño escribio,
Julio 11, 2008 @ 2:22 pm
Como han dicho anteriormente, brillante…
Te has lucido, pero bien.
Para cuando un libro???
SALUDOs.
bernard louis escribio,
Julio 12, 2008 @ 11:56 am
Gracias Jota A. El libro, bueno si quisiera podría editarlo ya. tengo casi 1000 páginas en mi ordenador esperando a algún editor atrevido. Pero nada uniforme, sólo escritos desordenados, viscerales y muy, muy controvertidos.
Ya habrá tiempo de escribir algo con más hilo.
Gracias por tus letras, nene.
Un abrazo.
Dama Shandy escribio,
Julio 12, 2008 @ 9:00 pm
Además de buen estilo, humor y lúcida ironía, el contenido del texto podría ser aplicable a muchas otras ciudades.
Cierto, los ciudadanos “tenemos derecho” -para eso pagamos impuestos- al no feísmo y a la buena conservación de lo más singular y bello de los espacios públicos.
Un saludo
jaumeduran escribio,
Julio 20, 2008 @ 5:03 pm
Hacía tiempo que no venía de visita a tu otro chalet. Veo que la cosa no decae.
Yo también me añado a las felicitaciones.