Archivo paraAbril, 2008

Club Piturda Lagarto de Jaén

Piturda. Yo iba a hablar hoy de Piturda. Prometo que iba a hablar de él antes de que lo hiciese Jesús Tíscar en Lagártica el lunes pasado. A Jesús le faltó precisar que la Guía a la que hace referencia en su artículo, carecía de una seria corrección ortotipográfica. Pero claro, cuando se trata de anunciar cultura, parece que todo vale. Y no, nenes.

Tenía el borrador en mi cabeza, anécdotas incluidas, impresiones escritas. El famoso indigente me causaba una impresión brutal. Siempre detrás de alguien, o de algún valiente recriminándole que no era ni perro ni hijo de puta o de algún cobarde. Estupefacto. Era muy pequeño y contemplar aquello determinó mi simpatía por los indigentes. En él sólo veía vida, sola pero vida, exprimida pero vida. Palomino Kaiser tiene de él un retrato de impacto, expresionista; es como si el mismo Derain hubiese resucitado para inculcarle al Kaiser los matices precisos para hacer de aquel hombre un gran hombre. Piturda quedó retratado como perfecto monumento a la soledad humana. Si yo hubiese sido el editor de esa publicación, dos sugerencias: una buena corrección ortotipográfica y el retrato que dibujó Kaiser con un buen efecto sombra a lo largo y ancho del formato. Pero claro, para eso hay que ser profesional y original. Creativo, diría yo.

Y miren que hoy iba a hablar de Piturda. Pero le han puesto un punto com postmoderno. Es la moda. Lo que no sabe nadie es que Piturda fue el que domó el Lagarto de Jaén. Y el que excavó el pasadizo subterráneo que recorre las entrañas del Jaén magdaleniense desde el castillo de Santa Catalina (otra que tal baila) al Pilar del Arrabalejo. Y el que plantó y recolectó las primeras habas con bacalao y aceite. Y el que se inventó la expresión del cuchi, nene. Y el que dijo por primera vez, ¡viva el Abuelo! Piturda redimió al jiennense. Lo castizo era hablar como Piturda y recurrir a él ahora que está bajo tierra. Por eso hoy, para pecar de chauvinismo, lo made in Jaén se retroalimenta con más made in Jaén. Lacre y sello. Un jiennense no debe morir sin antes haber honrado al Lagarto y a Piturda. Ahora temo que muchas asociaciones cambien la coletilla que le tienen asignada a la denominación por la que se ha puesto de moda: Piturda de Jaén o Asociación Cultural Piturda Lagarto de Jaén.

Acabo ya. Hoy pasaba por el Puente del Obispo y he detenido el coche para ver cómo bajaba el Guadalquivir. Mi padre me enseñó de niño, sin él saberlo, a hacer este simple gesto cada vez que cruzábamos el puente de algún río. La reducción de la marcha era tan notoria que yo me preguntaba siempre el por qué de aquella conducta. Retomo este recuerdo ahora para detenerme en ver qué iniciativas culturales se promueven en Jaén. Y si hay que tirar de Piturda para escuchar el río, acelera, nene, que no ha llovido.

Artículo pubicado el 16 de abril en Diario JAÉN

Bernardo Munuera Montero.

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