Archivo paraJunio, 2007

Saint Spain is different

Hoy, todo se reduce a verborrea. Opinar de política no hace más culto a nadie, tampoco es deporte nacional. Algunos creen que sí. Qué ilusos. Saber de política sólo atestigua que eres consecuente con el ambiente de la cafetería a la que vas a desayunar. Ya está. Hablar de política y no tener ni idea de lo que se está expresando es una actitud más común de lo que la gente se cree. A veces escucho ecos de conversación y la verdad, está el nivel que da miedo, que asusta. Todo es síntoma del principio de la exacerbada hipocresía supina. Fenómeno curioso, raro donde los haya pero que ahí están los nenes de la Universidad de Wisconsin-Madison investigándolo. En estos tiempos donde la política se reduce a cinco acrónimos desvirtuados, aquí en España, aquí en sus ciudades, hablar de política parece algo tan necesario como salir a la calle con los calzoncillos limpios y sin arrugas. Pero los hay que ni los usan. ¿Qué hacemos con ellos? Nada, tirar del prejuicio heredado; hoy hace falta saber de qué pie cojea el vecino para certificar que es de izquierdas porque gracias al prejuicio heredado, algo innato en nosotros hace que nos fijemos en sus hechuras para comprobar que si sale de casa temprano, como buen obrero, y que va sin afeitar, descamisado y con cara de oprimido, es de izquierdas. Pero si el vecino es de derechas, y según el insoportable prejuicio heredado –estudiado hasta la saciedad por los becarios de la Universidad de Wisconsin-Madison, repito- éste ha de salir afeitado, desprendiendo a Azur de Algas, con corbata, engominado y mirándote por encima del hombro insinuándote, ¡pobretico!, qué desgraciado eres. Por eso me cuesta hablar de política cuando hay tanto acrónimo desvirtuado, por eso no soy un ciudadano con un fenotipo ejemplar, por eso me toca soberanamente los orificios de la nariz que alguien se ponga a hablar de política como quien habla de Fernando Alonso o del Real Madrid. A mí no me queda más remedio que reír y reír y reír cuando leo y sobre todo escucho algunas opiniones de ciudadanos que presumen de ser duchos en mil ciento treinta y tres temas pero que cuando cogen el punto, no paran de escribir y proferir patochadas acronimadas y moldeadas. Aquí me dejan opinar, y opino. Tengo que decirlo, gritar no que me demandan pero sí, estoy firmemente convencido: hablar de política debería versar sobre tantos temas diferentes de los que se hablan hoy en los corrillos putrefactos de esta Saint Spain is diferent que deberíamos empezar cuestionando el artefacto tan pesado en que se ha convertido esta santa monarquía parlamentaria, parlamentaria y hereditaria, todo hay que decirlo. Disecábamos el dualismo PSOE-PP en un plis-plas, acabábamos dándole de comer a todos los huesudos perros goraetanos, incluido el Chaos y cómo no, no, no dudéis, entraría aire fresco al panorama político español y de camino, esta querida España entraría en sexta marcha en la autovía de la modernidad. Si algo me ha enseñado la Historia es que no hay sistema político eterno y si tengo claro algo en la futura educación de mi hija es que ella conocerá antes qué es una República Sana que una Monarquía Parlamentaria Hereditaria.

Publicado hoy, 13 de junio de 2007. Diario JAÉN.

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