(Lo que aquí ha quedado escrito no se parece ni por asomo a lo que primero fue; ¿Qué fue primero, el libro o la escritura? Es la pregunta más fácil que me han hecho hoy).
Todo está editado. Lo necesario está editado, lo que las hormigas del hormiguero demandan está editado. Tú lees algo que otros con más criterio que tú han editado. ¡Y una mierda! -¿son necesarios los paréntesis?- Se lee lo que otros editan. Aquí está la idea, el ascua, la piedra, el tropezón, la caída, el grito de dolor. ¡Ay!: lo editado.
Después, ayer fue, vas y lo terminas, ¿qué?: El bello verano, de Pavese (Cátedra, 20033) ; ahora que es verano y este ha de abastecerte de belleza, comparas aquellos con estos y te dices: “Estos veranos no son como los veranos de mi infancia”. Los tiempos como eran, ya ni son. El bello verano es un libro que lees mientras tus hijos, durante dos horas y siete minutos, permanecen sobre alguna sombra de agosto tragándose la siesta como postre del almuerzo de chiringo. Aquí, en Andalucía. Aquí, los beranos son tan bellos que deberían escribirse con b.
Sigues de vacaciones y te atreves con los prólogos de los libros que lees. La edición de Cátedra es de Manuel Carrera y nos presenta a un Pavese nada rarefacto -la palabra la usa él, ¡y yo!-; a un Pavese muy influido por dos escritores: Whitman y Sinclair Lewis. Ahora te reto: Sinclair Lewis, ¿era negro o blanco?
¡Blanco!, a pesar de tener un nombre de cantante motown. Por él abrí un documento en Google Docs (la nube) para escribir este post y hablar de él y de su blancura literaria y editorial. De Sinclair Lewis, Premio Nobel de Literatura en 1930 por su obra Esto no puede pasar aquí, no hay casi nada editado en España. Sinclair, suele suceder, don´t worry! .
En España, muchos editores se creen más listos que Pulgarcito y por eso te dicen que se merecen el honor y la gloria de los héroes porque sus artefactos y empresas editoriales vehiculan cultura. Pero ojo, vehicular cultura no es hacer como el aspersor de un jardín. Eso es asperger cultura, bribones.
Ayer conseguía uno de los dos títulos que tiene Sinclair Lewis editados en España: Babbitt (Cátedra, 1985). Buscando en la red, conté muchos títulos de Sinclair Lewis que aún permanecen “inéditos” en España. Me interesa Sinclair Lewis porque interesó e influenció a Pavese, y Pavese que es italiano, que es latino y que se suicidó como… es un gran escritor del que me atrae “su deseo de reducir a claridad lo indistinto e irracional que se oculta en el fondo de la conciencia”.
Si fuese editor, Sinclair Lewis estaría en mi catálogo. (Yo iba a crear la milésima editorial de España pero…) Contar con el primer autor americano que recibió el Premio Nobel de Literatura es una garantía, más si inyectas al asunto y al halo del personaje todas las antipatías que se granjeó cuando lo recibió. Por eso, con cierto descaro, Lewis tituló su discurso para la academia: El miedo americano a la literatura, que tampoco sé dónde está editado.
Editores, ¿vais a editar a Sinclair Lewis? ¡Avisadme, por favor!
(En serio: blumm217@gmail.com)
Nota 1, a 18 de agosto de 2009. San Alberto Hurtado y San Agapito Cabrón, San Serapión y San Polieno, el del heno.
Acabo de recibir un mail en el que un ¿editor? me asegura que en septiembre habrá novedades editoriales de Sinclair Lewis. ¡Viva! (Qué olfato editor tengo, joder)
Imagen de Mark Spain. Carta de amor.